EXPOSICIONES
Un Mundo Ideal
2002
De señalarse nombres en cuya obra se defina a la Pintura como sinónimo de un Arte caracterizado por la descripción, lo anecdótico, y sobre todo, lo figurativo, Monique de Roux, irremediablemente, vendría a la memoria y sin mayor esfuerzo del memorista. Su obra recoge el uso ejemplar del color, de las atmósferas, de los planos, del dibujo, de las figuraciones, como materia y forma, arquetípicas de la Pintura y que en la actualidad parecieran ser Arte en desuso, en manos de quienes rinden culto emblemático al uso equívoco de la sola intuición. Por ello es que a ratos y posiblemente desde este lado del mundo, sintamos que Monique de Roux estaría lejos cuando en honor a la verdad, no lo está. Es que sus óleos se caracterizan por el protagonismo de maestros, complaciéndose éstos de volver y de la mano de quien, como ella, acepta y mantiene en alto, ese legado pasado y al tiempo, siempre actual. Sus trabajos transmiten esos cuidados perfiles de un mundo ideal que sueña la realidad tangible y que hace de ese sueño, realidad espiritual y en la cual el protagonismo de la Pintura no solamente es absoluto sino que es también, eterno.
Agustín Del Rosario
Julio de 2002
Agustín Del Rosario
Julio de 2002
Artista
Monique de Roux
Monique de Roux