EXPOSICIONES
Somnus: El regreso a la inocencia
Artista
Elsy Acosta
Artista
Elsy Acosta
2019
Aunque la práctica artística ha sido siempre parte de su vida, Acosta comenzó a pintar de manera formal casi por casualidad cuando el taller de cerámica al que dedicaba su talento cerró. En esta entrega la artista chiricana enriquece la plástica nacional y hace despliegue de su madurez pictórica en la carrera que viene desarrollando desde hace tiempo. La pintora se ha dado a conocer anteriormente por sus célebres Giocondas panameñizadas: deliciosas obras de pequeño formato que recrean a la musa de Da Vinci ataviada en pollera de gala, pollera conga, o vestida a la usanza de las indígenas guna, emberá o ngäbe. La re-presentación y re-formulación de este ícono del arte universal no solo evidencia el talento de los pinceles de esta sorprendente auto-didacta en la re-creación de la Mona Lisa, sino que también hace gala de la profunda metáfora visual de la artista, que asocia nuestras costumbres a las más célebres manifestaciones de la Historia del Arte.
Su dominio de las veladuras con las que recrea vívidas figuras humanas
es extraordinario y el producto de la práctica diaria y consistente del arte de la pintura. Los sujetos de nuestra artista, aunque parecen tiernas modelos de carne y hueso, también son fabricados por ella. No nos dejan de sorprender no solo por su tri-dimensionalidad y realismo, sino también por la psicología interior que revelan a través de sus miradas; miradas en las adivinamos pensamientos y emociones además de percibir con un logrado naturalismo.
Acosta se esmera a su vez en que el contenido de su obra conlleve un mensaje. En esta ocasión, de manera elocuente y pulida, sus niñas con frondosos tocados expresionistas demuestran la versatilidad de la artista y evocan el reino vegetal. Las avecillas representadas en la tradición japonesa de hacer formas con papel doblado del origami, representan la fauna, pero dando un toque contemporáneo que refuerza su poderoso y actual mensaje ecológico y conservacionista. Las infantes son la humanidad misma, las próximas generaciones, cuyas tiernas y pensativas miradas contienen un mensaje alarmante pero entregado de manera exquisita y serena mediante el sofisticado vocabulario de la belleza.
Los grandes hitos de la historia artística de un país, son generalmente otorgados a las obras que de manera innovadora nos hacen apreciar la belleza con otra óptica, o aquellas que resumen el momento histórico que atraviesa su pueblo o el mundo. Acosta, logra ambos cometidos de manera excelsa, deleitándonos los sentidos con sus serenísimas composiciones pero llamándonos la atención hacia la crisis ambiental que atenta contra la propia existencia humana a través de la devastación de los bosques, la contaminación, y la explotación de los recursos naturales. Sus lienzos de mayor formato apoyan la forma y contenido de las obras y le han permitido a Acosta a darnos una mayor entrega. Su mensaje se puede resumir en el concepto del "retorno a la inocencia," al momento en que la raza humana aprovechaba con respeto los regalos de la naturaleza y era solidaria con sus congéneres. Las obras invitan mediante sutiles imágenes a observar con detenimiento sus formas y a cavilar sobre la profundidad de sus mensajes.
Por: Dr. Orlando Hernández Ying, Historiador del Arte.
Su dominio de las veladuras con las que recrea vívidas figuras humanas
es extraordinario y el producto de la práctica diaria y consistente del arte de la pintura. Los sujetos de nuestra artista, aunque parecen tiernas modelos de carne y hueso, también son fabricados por ella. No nos dejan de sorprender no solo por su tri-dimensionalidad y realismo, sino también por la psicología interior que revelan a través de sus miradas; miradas en las adivinamos pensamientos y emociones además de percibir con un logrado naturalismo.
Acosta se esmera a su vez en que el contenido de su obra conlleve un mensaje. En esta ocasión, de manera elocuente y pulida, sus niñas con frondosos tocados expresionistas demuestran la versatilidad de la artista y evocan el reino vegetal. Las avecillas representadas en la tradición japonesa de hacer formas con papel doblado del origami, representan la fauna, pero dando un toque contemporáneo que refuerza su poderoso y actual mensaje ecológico y conservacionista. Las infantes son la humanidad misma, las próximas generaciones, cuyas tiernas y pensativas miradas contienen un mensaje alarmante pero entregado de manera exquisita y serena mediante el sofisticado vocabulario de la belleza.
Los grandes hitos de la historia artística de un país, son generalmente otorgados a las obras que de manera innovadora nos hacen apreciar la belleza con otra óptica, o aquellas que resumen el momento histórico que atraviesa su pueblo o el mundo. Acosta, logra ambos cometidos de manera excelsa, deleitándonos los sentidos con sus serenísimas composiciones pero llamándonos la atención hacia la crisis ambiental que atenta contra la propia existencia humana a través de la devastación de los bosques, la contaminación, y la explotación de los recursos naturales. Sus lienzos de mayor formato apoyan la forma y contenido de las obras y le han permitido a Acosta a darnos una mayor entrega. Su mensaje se puede resumir en el concepto del "retorno a la inocencia," al momento en que la raza humana aprovechaba con respeto los regalos de la naturaleza y era solidaria con sus congéneres. Las obras invitan mediante sutiles imágenes a observar con detenimiento sus formas y a cavilar sobre la profundidad de sus mensajes.
Por: Dr. Orlando Hernández Ying, Historiador del Arte.