EXPOSICIONES
Sin Titulo
2006
Introducción
“Una obra de Arte es un mundo con su propio mundo interno, con su peculiar sintaxis. Una finalidad en el arte, es hoy más que nunca una expresión de espontaneidad, éste se ha convertido en un símbolo del individuo que alcanza la libertad y se emplea plenamente en sus obras”. El artista Alberto Granja centra su atención en las notas de movimiento, creando formas que plasman su presencia y su espontaneidad, los toques de colores fuertes de la espátula en el rostro de las mujeres que pinta Granja nos descubren un universo plagado de sensaciones, creando imágenes con una fuerte carga emocional, los trazos que van hacia arriba expresan casi siempre, felicidad, mientras que los que van hacia abajo indican ternura y sensibilidad, ambas poseen la fusión y el concepto de belleza y armonía, de equilibrio y percepción, las posturas y los gestos son un compendio de signos visuales que comunican el valor personal y simbólico, es un fluir de líneas armoniosas, desde el óvalo de las caras, a lo aterciopeladas de las miradas. Quizás este artista busque instintivamente cumplir la ley de la figura completa, no sólo lo consigue, sino que además da una dirección y una continuidad lógica a las líneas que traza, para impulsar aún más la máxima expresión de la belleza femenina. Sus cuadros de aspectos juveniles me recuerdan a Courbet, añadiéndose al dulce redondeamiento de Ingres; los colores en las damas de Granja son como una eclosión floral, su composición responde a un feliz ritmo, aunque parece ser un fogoso colorista, enriquece con su serenidad y quietud que él manifiesta en las caras y los rosas de las mejillas femeninas de sus pinturas. Su lenguaje es directo, rico, potente; y no deja indiferente al observador, las obras de este artista nos permiten conocer su sensibilidad y estoy segura, de que en más de una ocasión nos ayudará a comprender la forma y sentir de una época.
Lucila de la Cruz
Crítica de Arte
Barcelona (España)
“Una obra de Arte es un mundo con su propio mundo interno, con su peculiar sintaxis. Una finalidad en el arte, es hoy más que nunca una expresión de espontaneidad, éste se ha convertido en un símbolo del individuo que alcanza la libertad y se emplea plenamente en sus obras”. El artista Alberto Granja centra su atención en las notas de movimiento, creando formas que plasman su presencia y su espontaneidad, los toques de colores fuertes de la espátula en el rostro de las mujeres que pinta Granja nos descubren un universo plagado de sensaciones, creando imágenes con una fuerte carga emocional, los trazos que van hacia arriba expresan casi siempre, felicidad, mientras que los que van hacia abajo indican ternura y sensibilidad, ambas poseen la fusión y el concepto de belleza y armonía, de equilibrio y percepción, las posturas y los gestos son un compendio de signos visuales que comunican el valor personal y simbólico, es un fluir de líneas armoniosas, desde el óvalo de las caras, a lo aterciopeladas de las miradas. Quizás este artista busque instintivamente cumplir la ley de la figura completa, no sólo lo consigue, sino que además da una dirección y una continuidad lógica a las líneas que traza, para impulsar aún más la máxima expresión de la belleza femenina. Sus cuadros de aspectos juveniles me recuerdan a Courbet, añadiéndose al dulce redondeamiento de Ingres; los colores en las damas de Granja son como una eclosión floral, su composición responde a un feliz ritmo, aunque parece ser un fogoso colorista, enriquece con su serenidad y quietud que él manifiesta en las caras y los rosas de las mejillas femeninas de sus pinturas. Su lenguaje es directo, rico, potente; y no deja indiferente al observador, las obras de este artista nos permiten conocer su sensibilidad y estoy segura, de que en más de una ocasión nos ayudará a comprender la forma y sentir de una época.
Lucila de la Cruz
Crítica de Arte
Barcelona (España)
Artista
Alberto Granja
Alberto Granja