EXPOSICIONES
Recuerdos
2003
Antes de hablar de la pintura de Raúl Ceville quiero afirmar que si consideramos el arte como una posibilidad expresiva que manifiesta gran lirismo y a la vez sea al mismo tiempo fruto de una gran habilidad técnica, podemos encontrar esto en este panameño florentino.
Ceville tiene una vasta formación artística que le permite utilizar sin dificultad, al igual que un músico, varios instrumentos para darle cuerpo y vida a la propia genialidad: grabado, escultura, cerámica.
Hablando de su pintura y especialmente al pararnos frente a uno de sus cuadros, experimentamos una intensa emoción. Nos convertimos en expectadores que miran desde una ventana abierta al mundo.
Entonces nos transformamos en actores, vivimos algo que esta alrededor de nosotros, dentro de nosotros; de esta manera el espacio que percibimos se permea de luz; es invadido por el color.
La pintura de Ceville es simbiosis de luz y color - son binomio indivisible - adquieren equilibrio, simplificación y orden como por magia.
Cada parte se sitúa en el conjunto de manera armónica y adecuada, nada se deja a la casualidad. El artista propone imágenes que en realidad son análisis y síntesis de la propia interioridad sin sostenerse en inútiles estructuras. Los ojos experimentan así la libertad de vagar hacia horizontes lejanos y de acariciar uno tras otro los variados colores que encuentran.
La afirmación artística de Ceville en una ciudad como Florencia, que es por su naturaleza histórica exigente y crítica, es algo que hace reflexionar. En mi opinión este hecho se debe a la realización conceptual que Ceville ha logrado concretizar en sus paisajes toscanos. Arte es sobretodo invención, dar a luz lo que antes parecía no existir. Raúl Ceville ha tenido la gran capacidad de hacer confluir en un conjunto único la cultura panameña y florentina; esta es una demostración más que las culturas pueden ampliarse, expandirse y en este modo enriquecerse, cuando una inteligencia sabe crear una interacción entre ellas. Nace así un nuevo "logos" denso de luz y color.
Mario Cenni
Crítico de Arte-Florencia
Ceville tiene una vasta formación artística que le permite utilizar sin dificultad, al igual que un músico, varios instrumentos para darle cuerpo y vida a la propia genialidad: grabado, escultura, cerámica.
Hablando de su pintura y especialmente al pararnos frente a uno de sus cuadros, experimentamos una intensa emoción. Nos convertimos en expectadores que miran desde una ventana abierta al mundo.
Entonces nos transformamos en actores, vivimos algo que esta alrededor de nosotros, dentro de nosotros; de esta manera el espacio que percibimos se permea de luz; es invadido por el color.
La pintura de Ceville es simbiosis de luz y color - son binomio indivisible - adquieren equilibrio, simplificación y orden como por magia.
Cada parte se sitúa en el conjunto de manera armónica y adecuada, nada se deja a la casualidad. El artista propone imágenes que en realidad son análisis y síntesis de la propia interioridad sin sostenerse en inútiles estructuras. Los ojos experimentan así la libertad de vagar hacia horizontes lejanos y de acariciar uno tras otro los variados colores que encuentran.
La afirmación artística de Ceville en una ciudad como Florencia, que es por su naturaleza histórica exigente y crítica, es algo que hace reflexionar. En mi opinión este hecho se debe a la realización conceptual que Ceville ha logrado concretizar en sus paisajes toscanos. Arte es sobretodo invención, dar a luz lo que antes parecía no existir. Raúl Ceville ha tenido la gran capacidad de hacer confluir en un conjunto único la cultura panameña y florentina; esta es una demostración más que las culturas pueden ampliarse, expandirse y en este modo enriquecerse, cuando una inteligencia sabe crear una interacción entre ellas. Nace así un nuevo "logos" denso de luz y color.
Mario Cenni
Crítico de Arte-Florencia
Artista
Raúl Ceville
Raúl Ceville