EXPOSICIONES
2018
En esta muestra compartida en la que se destaca la individualidad de cada artista, observamos la intención de cada uno de evocar los pasajes de la niñez como santuarios de protección y paz, lejos del caos y el vicio de la sociedad actual y las instituciones que regulan la vida de la sociedad moderna.
En ambos trabajos predomina el audaz uso del color que podemos observar en sendos campos cromáticos que establecen sólidos puntos focales dentro de las composiciones. Rodríguez lo hace de manera analítica con figuras geométricas inspiradas diáfanas escenas náuticas, perfeccionando su lenguaje compositivo comparado con sus muestras anteriores; Díaz, por otro lado, lo hace con un fuerte trazo expresionista recreando los vastos e idílicos campos de jacintos, narcisos, y tulipanes que observó en los trayectos ferroviarios que realizó en un reciente viaje de estudios actorales, su otra faceta artística.
El movimiento es otro de los comunes denominadores de estas obras. El predominio de las líneas diagonales en ambos artistas y las acusadas pendientes de los fondos neutrales de Rodríguez aligeran las composiciones y las dotan de un eterno aire de dinamismo que invita al espectador a adentrarse a los lienzos. Díaz logra este efecto mediante el reposicionamiento de uno de sus elementos compositivos: la escalera, que convierte en los rieles del tren que se va alejando en planos diagonales hacia las planicies de color de fuertes sensaciones térmicas que se encuentran en los fondos de sus obras. El artista crea un mundo surreal utilizando los colores que por primera vez tuvo la oportunidad de ver en el mundo natural en este viaje al exterior provocando una introspectiva mirada hacia su interior.
Las piezas de esta muestra también se caracterizan por la limpieza de sus composiciones apuntando hacia el estudio preliminar de las composiciones en donde vemos que los artistas escogen de entre sus múltiples técnicas y recursos visuales los que mejor exhiben las propuestas que desean protagonizar. En ambos podemos ver el ejercicio metódico del lenguaje compositivo demostrando su madurez en la disciplina y su elegante uso de los principios de unidad, variedad y ritmo.
Ambos pintores forman parte de la camada de artistas de la escena contemporánea en nuestro país pero sin dejar de estar conectados a las vanguardias internacionales, ya sea mediante la evocación de los viajes como en el caso de Díaz o la inspiración basada en elementos de la moda internacional como lo hace Rodríguez.
Finalmente, los pequeños elementos figurativos: el trencito de juguete de Díaz y el dachshund mirando hacia arriba de Rodríguez nos dan sus toques personalizados de manera jovial creando una deliciosa yuxtaposición entre la idea de la madurez y la conexión con nuestro niño interior. Mediante colores y formas los artistas apelan a la sensibilidad de un público quizás más joven o bien afín con los lenguajes visuales contemporáneos. “Its A Small World After All” ofrece una bocanada de aire fresco, con un depurado lenguaje pictórico de vanguardia que evoca simultáneamente la idea de nuestro niño interno buscando refugio en la idea de un pasado mejor tras el cual debemos forjar nuestro futuro.
En ambos trabajos predomina el audaz uso del color que podemos observar en sendos campos cromáticos que establecen sólidos puntos focales dentro de las composiciones. Rodríguez lo hace de manera analítica con figuras geométricas inspiradas diáfanas escenas náuticas, perfeccionando su lenguaje compositivo comparado con sus muestras anteriores; Díaz, por otro lado, lo hace con un fuerte trazo expresionista recreando los vastos e idílicos campos de jacintos, narcisos, y tulipanes que observó en los trayectos ferroviarios que realizó en un reciente viaje de estudios actorales, su otra faceta artística.
El movimiento es otro de los comunes denominadores de estas obras. El predominio de las líneas diagonales en ambos artistas y las acusadas pendientes de los fondos neutrales de Rodríguez aligeran las composiciones y las dotan de un eterno aire de dinamismo que invita al espectador a adentrarse a los lienzos. Díaz logra este efecto mediante el reposicionamiento de uno de sus elementos compositivos: la escalera, que convierte en los rieles del tren que se va alejando en planos diagonales hacia las planicies de color de fuertes sensaciones térmicas que se encuentran en los fondos de sus obras. El artista crea un mundo surreal utilizando los colores que por primera vez tuvo la oportunidad de ver en el mundo natural en este viaje al exterior provocando una introspectiva mirada hacia su interior.
Las piezas de esta muestra también se caracterizan por la limpieza de sus composiciones apuntando hacia el estudio preliminar de las composiciones en donde vemos que los artistas escogen de entre sus múltiples técnicas y recursos visuales los que mejor exhiben las propuestas que desean protagonizar. En ambos podemos ver el ejercicio metódico del lenguaje compositivo demostrando su madurez en la disciplina y su elegante uso de los principios de unidad, variedad y ritmo.
Ambos pintores forman parte de la camada de artistas de la escena contemporánea en nuestro país pero sin dejar de estar conectados a las vanguardias internacionales, ya sea mediante la evocación de los viajes como en el caso de Díaz o la inspiración basada en elementos de la moda internacional como lo hace Rodríguez.
Finalmente, los pequeños elementos figurativos: el trencito de juguete de Díaz y el dachshund mirando hacia arriba de Rodríguez nos dan sus toques personalizados de manera jovial creando una deliciosa yuxtaposición entre la idea de la madurez y la conexión con nuestro niño interior. Mediante colores y formas los artistas apelan a la sensibilidad de un público quizás más joven o bien afín con los lenguajes visuales contemporáneos. “Its A Small World After All” ofrece una bocanada de aire fresco, con un depurado lenguaje pictórico de vanguardia que evoca simultáneamente la idea de nuestro niño interno buscando refugio en la idea de un pasado mejor tras el cual debemos forjar nuestro futuro.
Por: Dr. Orlando Hernández Ying
Artistas
Gennaro Rodríguez
Juan Raúl Díaz
Gennaro Rodríguez
Juan Raúl Díaz