EXPOSICIONES


Escenas Marinas

Artistas
Pascual Rudas
2023

Paraísos de Mar

Parece que fue ayer que, a través de los cristalinos y vibrantes cuerpos de agua que pintó para su exhibición individual titulada Mare Nostrum, Pascual Rudas nos hizo reflexionar en la belleza de la naturaleza que logra imitar con una fidelidad sorprendente. Pero es en la exquisita resolución de la luz donde se luce el talento del pintor. En un plano de interpretación más subjetivo, el triunfo de la luz en las escenas marinas de Rudas, toma una nota positiva en el estado de ánimo de quien las observa.

Los días ahora en donde Rudas capturó estas escenas son perfectos. No hay nubes de tormenta, ni humo, ni basura, ni aceite contaminando el agua. Las figuras humanas, nunca en grupos numerosos, se sosiegan en las orillas o bien sobre arenas salvadas de alegres colores en un mar sin olas ni corrientes peligrosas. Sin embargo, el nítido realismo de estas convincentes escenas es en sí una ilusión por su alto grado de perfección. Para el observador, el efecto de estas balanceadas composiciones podría definirse como una inevitable sensación de ligereza y bienestar emocional que el pintor logra gracias a su manejo diáfano de la luz y sus efectos. El efecto emocional de la luz solar, o su ausencia, en el estado anímico del ser humano está científicamente demostrado.

De manera que las relajantes escenas marinas de Rudas podrían concebirse como verdaderos paraísos tanto por su alto grado de perfección como por su utopía. El resto del diálogo con las obras lo elaboramos nosotros mismos, complementando las imágenes del artista con nuestras propias memorias de nuestros paseos playeros. En la intimidad de nuestros recuerdos, sustituimos las figuras de los cuadros con nuestros familiares y amigos, recordando la temperatura del agua, la textura de la arena mojada, el olor de la brisa marina, los sonidos de las aves marinas, las olas…

El orquestado uso del color, la perspectiva atmosférica, y la composición ordenada pero no rígida de los paisajes nos regalan esos momentos que a veces percibimos tan solo por cuestión de segundos, donde todo fue simplemente perfecto. Sin decir palabra, Rudas nos recuerda que la vida también tiene días soleados, y que no hay pena en el alma humana que no se alivie aunque sea un poco, ante la majestuosa presencia del mar; mensaje que quizás apreciemos más tras los años de confinamiento sanitario.

Rudas es un artista que ha madurado su técnica en el uso de la luz y la convincente representación del movimiento del mar mediante un mosaico de innumerables pinceladas de gradaciones de azules y turquesas, que ha hecho indudablemente suyos. Pero para los artistas, lo que parece el éxito, es solo un peldaño temporal hacia una nueva meta. Para un artista reconocido por su diáfano lenguaje visual, como lo ha logrado Rudas, proyectar la nueva dirección de su obra hacia el futuro de manera creativa es un gran desafío intelectual y luego plástico. La más reciente propuesta pictórica de Rudas exige la inclusión de un componente innovador para mantenerse actual. Sin embargo, estos cambios son hechos de manera calculada, gradual y transformativa. El artista, por lo general, hace las primeras exploraciones en su mente. Luego estudia con dibujos y bosquejos los nuevos elementos protagónicos de las obras, que pueden ser tanto objetos del mundo natural—el mar, la vegetación—como objetos culturales—texturas, composiciones—pero deja suficiente espacio para los deseos del pintor con los cuales conocemos al pintor. Entre ellos, la innovación más evidente de Rudas en esta entrega se trata de la evocación o bien la representación misma de elementos muy reconocibles de los litorales del Pacífico que alojan las playas preferidas de los panameños y tan familiares para los que habitamos el Istmo.

Con este altamente sofisticado, impecable, y poético lenguaje visual, Rudas sigue regalándonos su optimismo, pero esta vez añade una sublime nota que asocia estas sensaciones y emociones a nuestra más arraigada idea de territorio y pertenencia. Sentimientos que no han podido ser mejor expresados que en los versos de “Al Cerro Ancón” de nuestra laureada poeta Amelia Denis de Icaza (1906):

“¿Cuántos años de incógnitos pesares, mi espíritu buscaba más allá
a mi hermosa sultana de dos mares, la reina de dos mundos, Panamá!”

Dr. Orlando Hernández Ying – Historiador del Arte



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