EXPOSICIONES
Bodegones y Paisajes
/
Henry Bellido Sandoval
2008
"Los Caminos por recorrer"
La conocida expresión aristotélica de "el arte como representación de la naturaleza" pareciera tomar vívida actualidad en la pintura actual, que desde su diversidad de tendencias y particularidades aborda con mayor insistencia el tema de la vuelta a la naturaleza como contenido de sus manifestaciones. Desde las simplificaciones lineales y cromáticas próximas al abstrac-cionismo hasta los delicados detalles hiperrealistas, la naturaleza se entroniza en la obra de creación como el contenido primario y sustantivo. Resultado natural de la sensibilidad de los artistas ante una alacerante e ininterrumpida degradación del medio natural. Creación y toma de conciencia van de la mano, como lo han hecho a lo largo de la historia de la humanidad
frente a los problemas del hombre y del mundo.
Henry Bellido, con los imperativos de la juventud y con la dinámica del artista que tiene algo que decir, asume el lienzo como escenario para mostrar ese mundo que estamos a punto de perder. Paciente, cuidadoso, hacedor de detalles, pero sobre todo comprometido, elabora en el entramado de la forma y el color las maravillas que por su persistencia y cotidianeidad dejamos de percibir por la búsqueda superflua de la monumentalidad y lo absoluto. Con simplicidad y con cierta timidez en la escogencia del tema, se empeña en obtener la máxima fuerza expresiva de esos recursos visuales que la tradición ha ido relegando, pero que exigen la disciplina y la técnica que sólo la vocación puede conceder.
Amante de los grande formatos, se aventura a jugar con el espacio y a disponer de la luz de manera antojadiza con el propósito de hacer lo más intensa posible la vibración cromática. Ya sean los paisajes en los cuales establece un peligroso equilibrio entre la masa figurativa y la dispersión lumínica, o en los bodegones- en que el brillo sobre la superficie de frutas y vegetales es la urdimbre obligada de la secuencia visual- el manejo de la forma, el color y la luz está claramente comprometido con la composición. En esas recurrencias visuales a las que obliga al espectador no hay nada al azar, no puede haberlo sin arriesgar el orden estructural de la obra.
Si bien algunos de sus paisajes siguen ese orden arquitectónico y monumental que impuso el neoclásico a los grandes espacios abiertos, sus bodegones reflejan el equilibrio de conjunto con que la pintura flamenca elevó la naturaleza muerta al escenario estético. Ese juego de tensiones entre la monumentalidad y el detalle nos lleva a formular algunas preguntas: ¿Hacia dónde va la pintura de Henry Bellido?. ¿qué recursos y temas serán los más inmediatos resultados de esa tensión surgida en su propuesta actual?. Sin temor a equivocarnos podemos vislumbrar algunas respuestas sugeridas por la natural evolución de su obra.
Por un lado, como búsqueda y desarrollo de las posibilidades visuales del paisaje monumental, hay un intenso llamado a la construcción figurativa de conjuntos en donde la luz y el color son los elementos dominantes y en que la perspectiva, como un hacedor de todas las posibili-dades, se ubicará desde un punto aéreo indeterminado o bien en un ángulo inferior que proyecte la altura del conjunto hacia el infinito. Por otro, el llamado intenso a la laboriosidad del detalle, de los requieres de luz y color en las torsiones de la figura, conduce igulmente al uso del detalle amplificado en el que el cuidado del dibujo y la laboriosidad en el uso del color son condiciones necesarias. El paisajismo arquitectónico de Roberto Lewis o el detalle surrealista de Pablo Runyan están en la diestra y siniestra de nuestro joven artista. ¡El decidirá!
Mientras tanto, como espectadores de una carrera de resistencia, nos queda observar el recorrido de pendientes y colinas, de parapetos y obstáculos que este joven artista se apresta a recorrer.
Pedro Luis Prados S.
Catedrático de Estética
Universidad de Panamá
La conocida expresión aristotélica de "el arte como representación de la naturaleza" pareciera tomar vívida actualidad en la pintura actual, que desde su diversidad de tendencias y particularidades aborda con mayor insistencia el tema de la vuelta a la naturaleza como contenido de sus manifestaciones. Desde las simplificaciones lineales y cromáticas próximas al abstrac-cionismo hasta los delicados detalles hiperrealistas, la naturaleza se entroniza en la obra de creación como el contenido primario y sustantivo. Resultado natural de la sensibilidad de los artistas ante una alacerante e ininterrumpida degradación del medio natural. Creación y toma de conciencia van de la mano, como lo han hecho a lo largo de la historia de la humanidad
frente a los problemas del hombre y del mundo.
Henry Bellido, con los imperativos de la juventud y con la dinámica del artista que tiene algo que decir, asume el lienzo como escenario para mostrar ese mundo que estamos a punto de perder. Paciente, cuidadoso, hacedor de detalles, pero sobre todo comprometido, elabora en el entramado de la forma y el color las maravillas que por su persistencia y cotidianeidad dejamos de percibir por la búsqueda superflua de la monumentalidad y lo absoluto. Con simplicidad y con cierta timidez en la escogencia del tema, se empeña en obtener la máxima fuerza expresiva de esos recursos visuales que la tradición ha ido relegando, pero que exigen la disciplina y la técnica que sólo la vocación puede conceder.
Amante de los grande formatos, se aventura a jugar con el espacio y a disponer de la luz de manera antojadiza con el propósito de hacer lo más intensa posible la vibración cromática. Ya sean los paisajes en los cuales establece un peligroso equilibrio entre la masa figurativa y la dispersión lumínica, o en los bodegones- en que el brillo sobre la superficie de frutas y vegetales es la urdimbre obligada de la secuencia visual- el manejo de la forma, el color y la luz está claramente comprometido con la composición. En esas recurrencias visuales a las que obliga al espectador no hay nada al azar, no puede haberlo sin arriesgar el orden estructural de la obra.
Si bien algunos de sus paisajes siguen ese orden arquitectónico y monumental que impuso el neoclásico a los grandes espacios abiertos, sus bodegones reflejan el equilibrio de conjunto con que la pintura flamenca elevó la naturaleza muerta al escenario estético. Ese juego de tensiones entre la monumentalidad y el detalle nos lleva a formular algunas preguntas: ¿Hacia dónde va la pintura de Henry Bellido?. ¿qué recursos y temas serán los más inmediatos resultados de esa tensión surgida en su propuesta actual?. Sin temor a equivocarnos podemos vislumbrar algunas respuestas sugeridas por la natural evolución de su obra.
Por un lado, como búsqueda y desarrollo de las posibilidades visuales del paisaje monumental, hay un intenso llamado a la construcción figurativa de conjuntos en donde la luz y el color son los elementos dominantes y en que la perspectiva, como un hacedor de todas las posibili-dades, se ubicará desde un punto aéreo indeterminado o bien en un ángulo inferior que proyecte la altura del conjunto hacia el infinito. Por otro, el llamado intenso a la laboriosidad del detalle, de los requieres de luz y color en las torsiones de la figura, conduce igulmente al uso del detalle amplificado en el que el cuidado del dibujo y la laboriosidad en el uso del color son condiciones necesarias. El paisajismo arquitectónico de Roberto Lewis o el detalle surrealista de Pablo Runyan están en la diestra y siniestra de nuestro joven artista. ¡El decidirá!
Mientras tanto, como espectadores de una carrera de resistencia, nos queda observar el recorrido de pendientes y colinas, de parapetos y obstáculos que este joven artista se apresta a recorrer.
Pedro Luis Prados S.
Catedrático de Estética
Universidad de Panamá
Artista
Henry Bellido Sandoval
Henry Bellido Sandoval