EXPOSICIONES


Acontecer de la Memoria
Artista
Ceville

1986
La búsqueda constante hacia un ideal estético, es la primordial motivación del trabajo artístico de Ricardo Raúl Ceville, desde su primera exposición pública en 1961. Su obra, plena de un colorido bien balanceado, ha oscilado de lo experimental hacia lo abstracto, pasando por algunos momentos figurativos que han sido pretexto para voiver a lo abstracto. Su concepción del arte pictórico está encaminada a crear signos y atmósferas que por sí transmiten todo un mundo de sugerencias con variadas motivaciones y distintos alcances emotivos o anímicos. Muchos de sus trabajos se dirigen a crear en el espectador una relación sensible para la aprehensión pura del hecho plástico. Busca, por distintos medios, su propio goce visual e intelectual, y esta experiencia quiere hacerla partícipe a quien se acerque a sus cuadros.

Ceville ha trabajado con acierto la escultura, el grabado, el pastel y el óleo, distintos medios de expresión, pero con una línea definida en su concepción, que hace de la obra una sola secuencia plástica. Dentro del pastel ha experimentado con el color y las texturas, al igual que en el grabado, pero siempre buscando una forma no convencional de presentación. Ahora, en el óleo, hace otro tanto.

Aunque en ocasiones Ceville ha declarado que no puede decir que tiene un estilo propio, puesto que en lo que hace se resume mucho de lo que ha estudiado y ha visto, sí es plenamente identificable un afán creativo, aunque es obvio que se pueden reconocer influencias. Y es precisamente en estas obras recientes (óleos y pasteles) que presenta al público en la Galería Habitante, donde vemos acrecentar la búsqueda no sólo de una forma propia de expresarse, sino ese interés por la investigación tanto en la forma como en el color, y sobre todo, en la idea conceptual de su trabajo, ya que en este caso el motivo referencial a la mola, es tan sólo un pretexto para desarrollar nuevos signos, nuevas formas, y crear otra realidad visual.

La obra que nos ha traído Ceville desde Italia, donde reside, además de las realizadas aquí en su país en estos últimos meses, denotan ese permanente cambio que se ha impuesto, además de su actitud de reafirmación por mantener una coherencia estética, que en los últimos tiempos muchos artistas echan por la borda en un gesto de total desenfado. Debemos decir finalmente, que creemos que la obra de Ceville tiene un lugar ganado en la plástica panameña, y que ha de brindarnos, en otras exposiciones, muestras de su fecunda imaginación y de su afán creativo, para regocijo de todos los amantes del arte.

Ramon Oviero